Las personas nos reinventamos por tres motivos: porque un accidente nos obliga a ello, porque vemos una oportunidad y trabajamos para lograrla y, por último, porque caemos una y otra vez en la misma piedra.

 

Los 3 motivos para reinventarnos

La reinvención reactiva llega cuando un hecho externo nos obliga a cambiar: te ha dejado el novio, la pérdida de un familiar, etc. La reinvención proactiva es la de los soñadores: tienen un sueño y van a por él.

El tercer tipo de reinvención es el reflexivo: fallamos una y otra vez ante el mismo problema. Lo damos todo pero no logramos el objetivo. Necesitamos información exterior que nos ayude a mejorar. Necesitamos conocer nuestros puntos ciegos.

El gran problema es admitir que necesitamos ayuda exterior, de otras personas, que nos ayuden a resolver los problemas. Es la única manera de tener éxito.

En los últimos tiempos se han multiplicado los servicios de coaching o mentoring. Son la forma más habitual de contar con la ayuda externa que nos permita ver lo que no vemos.

 

¿Cómo canalizamos la ayuda externa de forma exitosa?

La sociocracia, la metodología más avanzada para la autoorganización de equipos y organizaciones, plantea la necesidad de contar con un círculo superior externo que nos proporcione una visión 360º de la realidad. Igual que una organización tiene su Comité de Directores, cada persona necesita contar con un apoyo externo, que le proporcione la visión legal o financiera con la que cuentan todas las empresas.

Además, plantea unas reglas claras sobre cómo realizar esa ayuda. No vale el consejo de cualquier amigo en un bar o una charla de pasillos. Es fundamental contar con un método detrás.