El followership es, por decirlo en una palabra, el anti-liderazgo. Para muchos, una buena definición de liderazgo es la capacidad de influir en otros. Esto supone implícitamente ceder nuestro poder, nuestra capacidad de tomar decisiones, a otras personas. Más que personas que pueden elegir, y actuar responsablemente, los seguidores de un líder se asemejarían a un rebaño de animales dóciles. ¿Te ves reflejado en esta idea?

Pero, si pregonamos que todos somos seres responsables, ¿qué valor tiene entonces el liderazgo? Quienes hablan de “Seguidorazgo”, la traducción más apropiada de followership, creen que el liderazgo tiene su cara B: sus seguidores. El planteamiento de fondo no es tanto que un líder arrastre a las masas como que las personas aceptan ser parte de una organización o cumplir con lo que se espera de ellas.

Dicho de otro modo, no hay líder sin seguidores. Y, este enfoque, tiene cada vez más sentido en la era digital, en la que los contenidos y los mensajes se han fragmentado hasta el infinito, y todos podemos dar un “Like” a un comentario en las redes sociales.

La clave del followership: ¿Por qué siguen los seguidores?

La gran mayoría de los estudios sobre liderazgo se han centrado en los líderes, en su genética o en sus rasgos de personalidad, pero pocas veces se han centrado en las razones que tienen los seguidores para seguirles. Uno de ellos es Stephen Covey, quien en El liderazgo centrado en principios, estableció tres causas principales por las que se sigue a los líderes. Curiosamente, coinciden con los tres estilos de liderazgo en la historia

#1. Miedo

La manera más primitiva por la que las personas siguen a un líder es por miedo a los que puede ocurrir si no hacen lo que se les pide. Corresponde con el liderazgo coercitivo o autoritario, que todavía sigue muy presente en muchas organizaciones. El mensaje de las personas que ejercen este tipo de liderazgo (para mi no son tanto líderes como jefes) es si no estás conmigo (y cumples lo que te diga) atente a las consecuencias. El miedo es abono para otros elementos perniciosos en un equipo eficaz, como las mentiras, el secretismo o las sospechas.

#2. Interés

El principal elemento que mantiene hoy en día unidas a las organizaciones es el interés, la utilidad. Voy a trabajar a cambio de un salario. Esta relación se mantiene mientras siento que recibo equitativamente el valor que aporto. Tampoco hay una plena confianza por parte de los seguidores, sino simplemente interés. Seguir a un líder utilitario me permite tener acceso a todo lo que éste controla gracias a su puesto o su posición. El principal enemigo es que propicia el individualismo por encima del trabajo en equipo. Las personas en una organización, ya sea Apple o Google, van y vienen. En el fondo no hay un gran compromiso. Como clientes vamos a comprar allí donde obtenemos lo que deseamos. Seguimos en una relación mientras sea retributiva para las dos partes.

#3. Honor

La tercera razón por la que las personas siguen a un líder es por el honor. “El líder honra al seguidor y éste opta libremente por colaborar, porque él también opta al líder”. Las dos partes comparten los mismos principios. Covey precisa que no es algo forzado (la típica lista de valores en un cartel en la sala de juntas de una compañía que pocos conocen), sino es algo voluntario. Los principios del líder y de quienes lo siguen coinciden hacia un fin superior.

 

Followerhip: La diferencia entre Poder-sobre y Poder-con

La principal diferencia entre el último estilo, que marca el verdadero Seguiderazgo es el control y la confianza. En los dos primeros casos, hay un control externo, mientras que en el último es interno, el propio autocontrol de los seguidores. Además, perciben que sus líderes son personas honorables, y por eso confían y se inspiran en ellos. Creen en las metas que les transmiten y desean ser dirigidos. En este último caso, el líder, desocupado de la gran tarea de controlar a lo demás, decida su tiempo a marcar el fin y la visión a hacia donde se tiene que dirigir el grupo.

Como concluye Covey, “más allá de lo que pueden hacer a sus seguidores o por ellos, la profundidad del poder que ostentan está determinada, en definitiva, por lo que ellos son”.