Tras la crisis financiera de 2008, se mira en la Naturaleza para buscar su respuesta a situaciones impredecibles como las que afrontamos tras el cambio a la era digital. Se empiezan a entender las empresas como sistemas orgánicos. Pero, la Naturaleza tiene sus propias reglas. En este artículo, se exponen las 3 leyes de la naturaleza y su relación con la aportación que las empresas más evolucionadas (o teal) hacen a su gestión.

Según la gran aportación de Frederic Laloux en su imprescindible libro Reinventar las organizaciones, los tres elementos innovadores de este tipo de empresas al management son:

  • Propósito evolutivo: Es el propósito mayor al que aspira, su manera particular de cambiar el mundo.
  • Equipos auto-organizados: La revolución digital ha acelerado tanto el mundo que las estructuras jerárquicas de las organizaciones son tan rígidas e inflexibles que impiden reaccionar a los cambios de un mundo complejo.
  • Plenitud: Se trata de cultivarlo, de sacar el enorme potencial que todas las personas tenemos dentro y hacer que nuestro trabajo de sentido a nuestras vidas.

(Si quieres saber más, escribí un artículo sobre el movimiento teal, con todas las claves)

Si continúas hasta el final, descubrirás cómo estos tres elementos están interrelacionados y no se pueden dar por separado.

 

Las empresas como sistemas orgánicos

Con el cambio de paradigma que advierte Laloux, las empresas se dejan de entender como máquinas (Paradigma Naranja) o familias (paradigma verde) para interpretarse como un elementos orgánicos. Y, la Naturaleza nos proporciona tres leyes para entender como funciona un sistema dinámico, capaz de autoregularse y responder con resiliencia a cualquier tipo de situación.

 

#La condición esencial para la autoregulación

La primera condición para que un sistema se autorregule es que los elementos de un sistema no deben controlarse mutuamente. De manera que, para que las empresas funcionen como sistemas orgánicos es necesario un nuevo tipo de liderazgo, ya que ningún elemento puede imponer unilateralmente su voluntad a los demás. Nuevas formas de gobernanza, como la Sociocracia, se basan en la autoorganización y se organizan alrededor de círculos, en donde no hay nadie más importante que nadie.

Esta primera condición choca con dos realidades. La primera es el temor de quienes ostentan algún tipo de poder dentro de una organización, que sienten el natural miedo a perderlo. En realidad, su temor es a dejar de tener todo controlado. La principal crítica que este tipo de personas hacen cuando se les propone la autoregulación, ya sea para un equipo Agile o sociocrático, es que se va a crear un Fuenteovejuna o un caos. Para resolverlo está la segunda de las condiciones: contar con una misión.

La segunda realidad es que las nuevas generaciones sienten una forma de rechazo innato a todo lo que signifique poder u obligación. Es por esto que se entregan a las metodologías ágiles, muy usadas entre los equipos de tecnología informática para programar, que propugnan equipos auto-organizados. De manera que abrazan cualquier propuesta que signifique trabajar sin jefes: los consideran semáforos que ralentizan su pretensión de ir más deprisa.

 

#Por qué una organización precisa obligatoriamente de una misión

En efecto, tienen razón quienes critican que si ningún elemento domina a los demás no tardará en aparecer le caos. Para superar esta situación, está la segunda de las condiciones de los sistemas dinámicos: el sistema debe beneficiarse de una fuente de energía exterior que lo movilice. En el caso de la Tierra, esa energía exterior es el Sol, sin el que las plantas y la Vida dejaría de existir.

En el caso de las organizaciones, esa fuente de energía exterior movilizadora es el propósito evolutivo. Éste no es un simple reclamo de marketing en un momento en el que las personas pedimos a las marcas una implicación con la sociedad, además de buenos productos (y baratos). El propósito evolutivo es la razón por la que una empresa u organización quiere cambiar el mundo. Esa energía movilizadora proviene “de una visión compartida, de un objetivo común que integra las visiones individuales”, como señala Gilles Charest, en su libro ¡La Democracia se mueve, que viva la Sociocracia!.

Incumplir esta condición es el riesgo de quienes adoptan partes de la sociocracia sin reparar en la necesaria importancia de contar con una visión y una misión común en una organización u equipo.

 

Las consecuencias de no respetar el equilibrio

El corolario de interpretar las empresas como sistemas orgánicos es que “si actúa de manera que afecta al equilibrio de su entorno físico o social, tarde o temprano el efecto de sus actos le alcanzará“.

¿Cómo afectan estas condiciones de los sistemas dinámicos como la Naturaleza a las organizaciones Teal? ¿Cómo afectan a las empresas como sistemas orgánicos?

Para que existan equipos auto-organizados, los miembros no pueden controlarse mutuamente. Para evitar el caos subsiguiente, tiene que existir una energía que los moviliza que debe provenir de una visión compartida u objetivo común que integra las visiones individuales (propósito evolutivo). Al actuar conforme al equilibrio interno y externo, uno se siente en plenitud. De manera que, los 3 elementos innovadores de las empresas teal no se pueden dar por separado, sino que se retroalimentan y unos son consecuencia de otros.