Nosotros, el pueblo.
John Buck. Sharon Vilines.

Los seguidores de la Sociocracia estamos de enhorabuena, porque se acaba de publicar al castellano la traducción de uno de los libros principales sobre esta metodología de auto-organización: Nosotros, el pueblo.

Antes de seguir quiero poner en valor la grandísima aportación que ha hecho su autor, John Buck, a la Sociocracia. Hasta el año 2000, la actualización de Gerard Endemburg apenas se había extendido más allá de los Países Bajos. Buck aprendió el idioma holandés para poder divulgarlo en inglés. Junto a Gilles Charest, es el principal divulgador que ha dado paso a esta actual fase de expansión del método sociocrático de gobernanza por todo el mundo (con sus spin-offs de Holacracia y Sociocracia 3.0).

Gracias a esta circunstancia vivencial, el libro explica, desde el principio, el por qué de cada uno de los cuatro elementos clave de la Sociocracia: círculo, consentimiento, doble enlace y elección de roles.

El libro empieza cuestionando duramente el sistema democrático, que "generalmente no se utiliza en los negocios". Las razones:

  • La regla de la mayoría para tomar decisiones genera ganadores y vencedores
  • Se acaban tomando decisiones políticas y no eficaces
  • Es ineficaz para garantizar un alto rendimiento

Quienes acaben el libro descubrirán una teoría fundamental de gobernanza que transforma la manera en que los trabajadores están comprometidos.

Esta nueva forma de gobierno por personas en asociación entre sí tiene una ventaja sobre la democracia: aprovechar la energía de cada miembro para lograr el objetivo de la organización. Como consecuencia, las empresas son más rentables, las decisiones más efectivas y los trabajadores más felices. ¿No te parece suficiente para conocerlo?
 

Breve historia de la Sociocracia

Nosotros,el pueblo comienza explicando los pasos hacia la aparición de la Sociocracia, desde los orígenes filosóficos de Auguste Comte y las posteriores matizaciones de Ward, hasta la aplicación en el mundo educativo, inspirados en los círculos cuáqueros, que hicieron los Boeke, para que los estudiantes se formaran con los valores de la auto-responsabilidad y la auto-organización.

“Hay tres reglas fundamentales que subyacen al sistema. La primera es que se deben considerar los intereses de todos los miembros, el individuo se inclina ante los intereses del conjunto. En segundo lugar, deben buscarse soluciones que todos puedan aceptar: de lo contrario, no se puede tomar ninguna medida. En tercer lugar, todos los miembros deben estar listos para actuar de acuerdo con estas decisiones cuando se hagan por unanimidad.”

Uno de sus alumnos, Gerard Endenburg, quiso años más tarde llevar estos ideales “de la búsqueda común que aproxima a todo el grupo” al mundo de la empresa y creó la Organización del Círculo Sociocrático (OCS), que introduce la visión de la cibernética. Crea las 4 reglas de la Sociocracia.

#1. Toma de decisiones por consentimiento.

En primer lugar, descubre que el consenso de grupo que practicaban los cuáqueros fracasa en grandes grupos. John Buck lo explica a través del ejemplo de los movimientos sociales del 15M. En su lugar, la Sociocracia propone el consentimiento, esto es, avanzar salvo que haya una observación razonada (objeción) que explicite un motivo para tomar esa decisión. De la cibernética se toma la rápida retroalimentación, no sólo para saber si un acuerdo está funcionando o no, sino para adaptarse rápidamente a los cambios (la base del movimiento Agile y la clave de los negocios en el siglo XXI).

Con el consentimiento, todos los miembros de una organización pueden participar en la toma de una decisión y, al mismo tiempo, asumir la responsabilidad del éxito de la empresa. De esta forma, cada trabajador tiene que pensar como un empresario. El ejemplo que usa Buck es el del circuito de calefacción en una casa: cuando se produce un exceso de calor se para y cuando baja la temperatura vuelve a funcionar.

#2. Los círculos como lugar de toma de decisiones

El círculo es la respuesta para dar autoridad a los trabajadores sin afectar a la productividad. Todos los componentes de un círculo toman decisiones por consentimiento en un círculo, que, eso sí, tiene que tener un propósito y tener delimitadas claramente sus áreas de trabajo (dominio).

#3. Doble enlace

La información no puede ir y volver por el mismo canal. En un sistema eléctrico, va por un cable y vuelve por otro. Lo mismo ocurre en el cuerpo humano, por ejemplo, con el sistema sanguíneo. Cuando, en las organizaciones, la información sube y baja a través de una única persona, un mando intermedio, éste puede impedir la comunicación entre los de arriba y los de abajo. Lo que sucede muy a menudo.

#4. Elección de roles

La última manera de organizarse efectivamente es marcando los objetivos y responsabilidad de una función y, luego, elegir entre todos, sin candidatos previos, a la persona que pensamos que mejor puede hacer esa función.

Conclusión

De esta forma, todo el mundo toma decisiones en una organización sociocrática. Se distribuyen las decisiones en toda la organización para que sean tomadas por las personas a las que más les afecta, lo que evita la desconexión de sus participantes. El libro de Bock es imprescindible, sobre todo para conocer los orígenes de esta alternativa en la forma de gobernanza que está volviendo a ilusionar a muchas personas. 

“Las decisiones tomadas en circunstancias cambiantes e impredecibles no pueden basarse en reglas predeterminadas y estandarizadas. Las mejores decisiones son tomadas de momento a momento por personas que tienen experiencia en el trabajo entre sí en un contexto particular.”