Si el año pasado escribí sobre cómo la Inteligencia Emocional marcaba a los concursantes de Operación Triunfo 2017, este año voy a explicar en este artículo que la diferencia entre los ganadores y los que fueron expulsados a mitad del concurso no sólo depende de su capacidad para cantar sino también de su mentalidad. Poseer una mentalidad de crecimiento es la clave de éxito en concursos de habilidades, en los que, al final, no se premia tanto el talento como la capacidad de superación de los participantes.

Para ponerte en situación, quiero que veas este vídeo para que descubras que había dos tipos de concursantes y la diferencia estaba en su tipo de mentalidad.

Como explica Noemí Galera la diferencia entre ambos grupos está en su forma de afrontar sus desafíos. Quienes luchaban por ganar veían en cada canción una oportunidad para aprender, para crecer, para superarse. Quienes luchaban porque no les nominen veían en cada canción un motivo de ofuscación y para hundirles.

En realidad, quienes luchan por ganar tienen mentalidad de crecimiento y quienes se ofuscan mentalidad fija. Aquí están sus características.

Mentalidad de crecimiento

  • Los desafíos son estimulantes  permiten aprender y desarrollar nuevas capacidades.
  • Son persistentes frente a obstáculos, no se rinden.
  • Consideran el esfuerzo como algo necesario y placentero, clave para el desarrollo de sus capacidades.
  • Los reveses son analizados y utilizados para mejorar. Son considerados como un proceso normal de mejora.
  • Utilizan la retroalimentación crítica y constructiva como una fuente de información valiosa para aprender y desarrollarse.
  • Consideran a las personas exitosas como modelos de inspiración de las que pueden aprender.

Mentalidad fija

  • Evitan los desafíos. Un desafío puede conducir a un fracaso, y por lo tanto mostrar a los demás su falta de capacidad.
  • Tiran la toalla con facilidad. Más vale huir que fracasar.
  • Rechazan el esfuerzo: de nada sirve esforzarse, puesto que uno tiene determinados talentos o nos lo tiene.
  • Quedan desalentados por los reveses y suelen culpar a los demás y buscar excusas. Se identifican con los fracasos.
  • Rechazan la retroalimentación crítica y constructiva. Actitud defensiva.
  • Se sienten amenazados por el éxito de los demás, puesto que esto significa ser inferior a ellos.

Mentalidad de crecimiento vs fija

Las personas con mentalidad fija creen que nacimos con unas características inamovibles al nacer y se pasan la vida auto-afirmando esa creencia. Si tienen una alta inteligencia procurarán demostrar constantemente que son extremadamente inteligentes. Pero, al creerse genéticamente dotados no cultivan el esfuerzo. Superarán un reto porque creen que son super-inteligentes y, para ello, no necesitan prepararse. Si tienen que esforzarse por lograrlo es que no eran lo suficientemente inteligentes. Por eso, cuando no las cosas no les salen bien pierden literalmente los papeles. Son personas que se dicen a sí mismas: "No soy capaz...", "no sirvo...", "es imposible...".

En cambio, las personas con mentalidad de crecimiento creen que las cualidades y la inteligencia se puede cultivar y crecer con el esfuerzo. De manera que no les importa tanto su talento innato como su capacidad de aprender y sacrificarse. Por tanto, les motiva y apasiona cualquier actividad que sea un reto, como la canción de un concurso.

 

¿Se puede pasar de una mentalidad fija a una de crecimiento?

Afortunadamente, sí. La mentalidad es producto de un músculo, el cerebro, y como todos los músculos se puede ejercitar y se desarrolla con el esfuerzo. El ejemplo lo tenemos en muchas personas que no destacaban de niños pero, con mucho esfuerzo, lograron el éxito y fortalecieron sus capacidades.

Los errores son parte del aprendizaje. Como proponen las metodologías ágiles, cuanto antes reconozcamos y aceptemos los errores antes podremos aprender y validar las hipótesis. De ahí que recibir un feedback, dentro de los límites del respeto, también ayude a crecer a las personas.