¿Os pasado alguna que vez que tenéis mucha prisa y se ponen todos los semáforos en rojo, vosotros esperáis y nadie se cruza? Esa es la sensación que tienen muchos equipos de innovación que no pueden dar nuevos pasos hasta contar con el visto de sus superiores, lo que no siempre es inmediato.

Contar con el permiso de los jefes es a la innovación lo que los semáforos rojos a la circulación.
Quienes conducen, saben que hace años se inventó una alternativa a los semáforos, que es realmente útil y rápida cuando hay poco tráfico: las rotondas. Al principio, se produjeron algunos accidentes, pero, en seguida, todos hemos aprendido cómo funcionan, con unas pocas reglas pero muy claras y definidas.

Las rotondas son una forma de auto-organización que todos conocemos: con normas claras y sencillas funcionan mejor que los semáforos.

Si sigues leyendo hasta el final descubrirás una nueva forma de organización del trabajo en las empresas y de gestión del talento que no precisa de semáforos, pero que tan sencilla como circular por una rotonda: la Sociocracia.

 

¿Por qué una nueva forma de organizar el trabajo?

Las grandes organizaciones son grandes transatlánticos ideados para moverse en las aguas tranquilas del control y la predicción. El problema llega cuando la complejidad y el cambio permanente agitan las aguas, como ocurre en esta nueva era digital. Entonces, las organizaciones se muestran demasiado lentas para cambiar a la velocidad que requieren los nuevos tiempos digitales. Frente a ellos, las startups y los knowmads (trabajadores del conocimiento) son como las piraguas y las balsas de kayak, fáciles de moverse y virar según lo demande la corriente, incluso en los rápidos. Están hechas para avanzar en aguas blancas.

Los kayaks están diseñados para navegar en los rápidos de los ríos; a los grandes barcos les cuesta girar.

Para los que se encuentran a la vanguardia de la innovación, las viejas formas de organizarse en las empresas y en las organizaciones son demasiado lentas, propias de los viejos tiempos de la industrialización, en donde lo importante era que la cadena de montaje funcionase perfectamente como una máquina.

Hoy, los tiempos demandan creatividad, aprovechar todo el talento, para generar valor rápido. La cultura del presentismo, la corte de cargos intermedios que adulan al jefe en vez de escuchar a sus equipos y el ordeno y mando matan esa creatividad. Son muchas las organizaciones de innovación que demandan nuevas formas de organización del trabajo en las empresas y de gestión del talento.

 

¿Qué aporta la Sociocracia para gestionar el talento?

En 1980. Gerard Endenburg ideó una nueva forma de organizarse en la que todos los integrantes fueran tenidos en cuenta, la Sociocracia. Se inspiraban en la equivalencia de los cuáqueros, la cibernética y la forma de organizarse en fractales (sistemas semi-autónomos interdependientes) de la naturaleza.

La sociocracia permite que todos seamos la mejor versión de nosotros mismos. Como en las rotondas, los trabajadores sociocráticos se auto-organizan y se responsabilizan, sin la necesidad de semáforos. Las ventajas de este sistema son tres:

  • Son más eficicaces.
  • Se crea mayor sentido de pertenencia, normalmente por la consecución de algo mayor que todos sus miembros.
  • Todos sus integrantes son equivalentes; la voz de cada uno de los integrantes vale lo mismo.
La sociocracia es el gobierno de los socios. Esto significa que las necesidades de cada uno de los integrantes serán sostenidas con cuidado. Nadie es ignorado.

Advertencia: ¡Esto no es la anarquía!

Antes de seguir, quiero advertirte que no se crea una asamblea para decidir cada paso. Eso sería como poner un semáforo en cada paso. Ni que tampoco haya ningún tipo de jerarquías. Se trata de cambiar la burocracia por la autodisciplina.
Mientras las organizaciones tradicionales, basadas en jerarquías de poder, impiden que emerja el conocimiento desde donde se encuentre, con la sociocracia se puede utilizar todo ese potencial, contribuyendo al éxito de las organizaciones del siglo XXI.

 

¿Cómo funciona la sociocracia?

El gran cambio de mentalidad llega sobre la concepción del poder, del liderazgo. Tradicionalmente, pensamos que el liderazgo corresponde a una posición, pero, por lo general,  las personas acaban confundiéndose con el rol que desempeñan.

Para la sociocracia, el poder no corresponde a quien ejerce una función sobre el resto, sino que está distribuido entre toda la organización De manera que todos los integrantes son líderes. Esto también supone que cada uno se hace responsable de sus actos y no se esconde en factores externos. Y, al ser todos líderes, la creatividad y las soluciones pueden surgir desde cualquier lugar. Además, se caracteriza por:

  • Estructura:  La autoridad se descentraliza lo máximo posible en unidades organizativas, llamadas círculos, que tienen un propósito o una misión que cumplir. Cuando se cumple ese objetivo, desaparece el círculo. Los círculos tienen completa libertad para organizarse. Hay una doble conexión con los círculos superiores. Esto es porque la sociocracia imita a la naturaleza, en donde, por ejemplo, la sangre sale de corazón a las extremidades y regresa por caminos distintos. Con esos dos representantes, se garantiza que la información fluye y no queda retenida por algún mando que quiere utilizarla como signo de poder.
  • Aprendizaje: Este tipo de organización propone un tipo de retroalimentación constante y tan rápido como sea posible. Por lo tanto, encaja en la cultura de sprints que proponen las metodologías ágiles.
  • Toma de decisiones: Lo más novedosos es la forma de tomar decisiones, que se hacen por consentimiento. Se evitan los consensos que acaban con conceder el poder a minorías que juegan a abusar de su capacidad de bloqueo o veto. Consentimiento significa que nadie en el círculo tiene una objeción que hacer. Y, cuando existe una objeción, se tiene que explicar su fundamento y, entre todos, se busca la manera de solucionar esa objeción. Además, todos los roles son elegidos entre todos.

La sociocracia lleva la colaboración y la eficacia en su ADN. La transparencia total garantiza que cualquier puede conocer todo lo que ocurre. Todos estos principios permiten organizaciones y equipos caracterizados por su agilidad para responder a las circunstancias.

Las escuelas de la Sociocracia

En los últimos años, han salido dos variaciones de la Sociocracia: la Holocracia y la Sociocracia 3.0. La Holacracia es a la Sociocracia lo el Windows al MS-DOS de código abierto: una versión mejorada de pago. Mientras ambas son un sistema operativo completo, la Sociocracia 3.0 se asemeja a las apps de los móviles, herramientas que pueden usarse puntualmente.

 

¿Para quién es la sociocracia?

La sociocracia está viviendo una segunda juventud con la aparición de las metodologías ágiles, que demandan estructuras más rápidas para crear productos o servicios de valor para los clientes. Por extensión, los departamentos de informática, pioneros en adoptar estas formas de trabajar, las demandan del resto de departamentos.

Además, la sociocracia es perfecta para comunidades u organizaciones que tienen un propósito común, como los co-housing, las cooperativas, las escuelas independientes o las ecovillas. Tiene un maridaje perfecto con otras disciplinas que tratan de respetar a todos, como la permacultura o la Comunicación no Violenta.

Y, si no te parecen suficientes motivos para cambiar, todavía queda un bonus:

 

Decálogo de  beneficios para equipos/organizaciones:

  • Mayor compromiso y participación de los integrantes
  • Refuerzo de las habilidades interpersonales
  • Las personas empleadas no se sienten ignoradas, a través de medidas que informan su bienestar
  • Mejores prestaciones técnica
  • Mejor servicio al cliente
  • La autoevaluación de las personas empleadas, que es revisada y aceptada por el equipo, conduce al mejor desempeño de sus capacidades
  • Mayor resiliencia durante las crisis económicas
  • Mayor conciencia de los valores de la organización
  • Disminución de bajas por enfermedad
  • Mayor conocimiento de los costes